Por César Pérez de Tudela


Aquella escalada invernal del Naranjo de Bulnes de 1973 fue sin duda el comienzo de la popularización del alpinismo en España. No recuerdo, ni antes ni después, incluyendo el actual «ochomilismo», que una escalada fuera un acontecimiento de tal magnitud, tan valorada por la curiosidad pública y mejor tratada por lo medios de información, alcanzando un eco incomparable en la sociedad de aquellos años.

Esta aventura dejó en el que entonces era mi joven compañero de escalada, Pedro Antonio Ortega, «El Ardilla», un impactante recuerdo que el paso de los años no ha podido borrar. Y él, persona afectuosa y sensible, quedó cautivo de aquellas tierras y de aquellas gentes que nos recibieron con generosa sinceridad.

Cabrales y los Picos de Europa habían sido el gran escenario que hizo sentir a España la emoción por las aventuras de montaña. Por eso fue que allí, en Cabrales, bajo la efigie extraordinaria del Naranjo de Bulnes, "El Ardilla" decidiera fundar un centro deportivo que pronto tendría un gran eco: el Camping Naranjo de Bulnes; el primer camping de montaña de Asturias. Y lo diseñó como él sabía hacerlo, con la misma pulcritud creativa que a lo largo de años había empleado en la escalada de montañas, con un arte valeroso y un equilibrio lleno de sensibilidad. Y ahí sigue el Camping Naranjo de Bulnes, cuidado y bonito, acondicionado para que los aficionados a acampar u hospedarse en una cabaña en la montaña puedan disfrutar. Y de ello dan fe los miles de deportistas y turistas españoles y extranjeros que lo han visitado. Y "El Ardilla" sigue en pie, informando sobre rutas y travesías, contando sus experiencias como alpinista por todas las montañas de la Tierra, ayudando a quienes necesitan ser asesorados, solucionando situaciones con sencillez y amabilidad.

Pero además "El Ardilla" nunca ha estado solo. Allí, en al Camping Naranjo de Bulnes, Escuela de Montaña y Naturaleza, desde sus comienzos está Teresa, esa gran mujer que siempre acompaña a un gran hombre, discreta e imprescindible. Ayudados por un equipo humano han logrado que el camping sea una de las mejores opciones de estancia e información para el viajero y el montañero que acuda a los Picos de Europa. Más de 30 años de experiencia les avalan.

Será siempre para mí muy grato volver a dormir en esas cabañas, o acampar sobre esos prados verdes, al lado de árboles centenarios, a orillas del río Cares, mirando al fondo la grandiosidad de esos incomparables Picos de Europa, que seguiremos escalando y recorriendo, Dios quiera que algunas decenas de años más.

Un gran abrazo.

César Pérez de Tudela, explorador de montañas y periodista.